El pistacho es un cultivo de reciente incorporación en España, especialmente si lo comparamos con otras variedades de frutales y frutos secos. Por ello, cada año se obtiene información nueva y relevante para conseguir aumenta la productividad en un cultivo donde la nutrición, poda y manejo es indispensable para conseguir un alto rendimiento. En este artículo daremos con las 4 claves en la floración y cuajado del pistachero para conocer las principales consideraciones de su proceso de floración y cuajado.

1) La floración como clave para una alta producción
La floración en el pistachero se produce de manera gradual y se anticipa a la brotación, donde lentamente se va cubriendo de follaje el árbol. Sin embargo, en el caso del pistachero es algo más especial si la comparamos, por ejemplo, con el almendro, ya que contamos con flores productivas femeninas y flores masculinas por tratarse de un árbol dioico. En esta fase, es importante asegurar una buena calidad del polen, y este factor depende mucho de la climatología (algo que no podemos controlar) y de la situación nutritiva del árbol (algo que sí podemos manejar). La correcta polinización de las flores femeninas asegurará adecuados ramilletes de frutos para conseguir calidad y producción al final de la campaña. Por tanto, al tratarse de un árbol dioico, es importante el manejo del árbol, ya que tanto con la poda como con la nutrición vegetal podremos conseguir un equilibrio idóneo de ramas y ramilletes en el árbol, y favoreciendo una floración más receptiva a la fecundación.

 

2) Flores masculinas
Las flores masculinas se encuentran localizadas principalmente en las ramas basales del árbol, y son las primeras en madurar en contraposición con las localizadas en partes superiores. Estas flores emiten polen de forma continua durante varios días, siendo interesante asegurar árboles con buen porte para lograr una mayor distribución del polen.

 

3) Flores femeninas
Las flores femeninas tienen una forma totalmente diferenciada físicamente de las masculinas. Cada yema de flor alberga cerca de 150 óvulos, estando receptiva al polen de la flor masculina durante varios días, generalmente de 3 a 4. Por ello, este periodo de fecundación se puede alargar durante más de 1 semana hasta que se produce la formación de todos los frutos. Hay que contar con que cada óvulo de la flor femenina solo está receptiva durante 24 horas, por lo que el deseo final es que se formen entre 15 y 20 frutos por cada racimo. Esta cifra nos indicaría una calidad alta de polinización y cuajado de frutos.

 

4) Importancia de la nutrición en la floración del pistachero
Además de las consideraciones climatológicas y el estado sanitario del árbol, debido a que la floración en este cultivo se produce antes de la brotación, es importante contar con reservas acumuladas de la campaña anterior. De lo contrario, la falta de energía en el balance fisiológico del árbol perjudicará el número de flores viables femeninas y la calidad del polen en el caso de las flores masculinas. De ahí que sea recomendable realizar un estudio pormenorizado de suelo y agua para conocer las necesidades idóneas durante toda la campaña, así realizar tratamientos foliares y en fertirrigación en post-cosecha para recuperar los niveles caídos por la alta demanda de los frutos.

 

👉 La aplicación de bioestimulantes durante el proceso de floración asegura una mayor calidad del polen y una mayor receptividad a la fecundación de las flores femeninas. Los extractos de algas, como Augeo (Ecklonia Maxima), mejoran la calidad del polen, la longitud del tubo polínico y aportan a la planta un balance fitohormonal idóneo entre auxinas y citoquininas para conseguir una floración de calidad y una carga de 15 a 20 frutos por ramillete.

 

Consideraciones finales en las 4 claves en la floración y cuajado del pistachero proceso de polinización en el pistachero
1. Es muy importante conseguir las horas frío demandadas por cada variedad, tanto para las variedades macho como las variedades hembra. Cubrir esta demanda permite una sincronización entre árboles para una plena fecundación

2. El uso de bioestimulantes mejora la calidad del polen y la receptividad de la flor femenina para conseguir yemas de flor hábiles y productivas.

3. Es importante finalizar el cultivo con una demanda alta de nutrientes, de cara a asegurar suficiente energía para el inicio de la floración en la siguiente campaña.

 

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