Bioestimulantes agrícolas

En el mundo de la agricultura, siempre ha existido el reto de conseguir que los cultivos se encuentren en el mejor estado posible para conseguir la máxima productividad posible. Por ello, desde hace años, uno de los mayores retos de esta actividad ha sido fomentar el crecimiento y correcto desarrollo de las plantas. Para conseguirlo, los bioestimulantes agrícolas son una de las mejores opciones.

Además, este tipo de productos no puede ayudar únicamente a fomentar el crecimiento. Entre sus beneficios también encontramos que ayudan a incrementar la resistencia del cultivo, que provee muchos de los nutrientes necesarios o que disminuye la contaminación y el daño causado al suelo.

¿Qué son los bioestimulantes agrícolas?

Como su nombre indica, los bioestimulantes se componen de dos elementos. Por una parte, “bio” y, por otra, “estimulante”. La primera de ellas hace referencia al término “vida”, lo que nos indica que estos productos contienen microorganismos o sustancias derivadas de algún ser vivo y que consigue provocar reacciones naturales en la planta. Por otra parte, “estimulante” nos da a entender que pone en funcionamiento o ayuda a desarrollar algún proceso o tarea.

En definitiva, podríamos concluir que los bioestimulantes agrícolas son aquellos productos que tienen como objetivo ayudar al desarrollo vegetal de la planta, mejorando sus procesos fisiológicos y aumentando su eficiencia.

Beneficios de los bioestimulantes

Los bioestimulantes agrícolas proporcionan un gran número de beneficios a los cultivos. Estos son algunos de ellos:

  • Mejora la conservación y cuidado del suelo. Gracias a la composición de los bioestimulantes, es más probable que el suelo se mantenga en las propiedades físicas y químicas más óptimas.
  • Incrementa la productividad y la calidad del cultivo. Esto se debe a que estos productos contribuyen al correcto funcionamiento del metabolismo de las plantas, así como a la reducción del estrés que consiguen.
  • Ayuda a aumentar la resistencia de las plantas a condiciones de sequía. Los bioestimulantes consiguen que la planta tenga una mayor resistencia a condiciones de falta de riego. Además, también pueden contribuir a mantener la humedad en el suelo.
  • Consigue un mayor aprovechamiento de los fertilizantes. La aplicación de estos productos incrementa la capacidad de absorción de nutrientes de la planta. En consecuencia, los fertilizantes utilizados se aprovechan al máximo, aumentando así su eficiencia y rentabilidad económica.
  • Aumenta la sostenibilidad de los cultivos. Los bioestimulantes producen una cantidad mucho menor de residuos que otro tipo de productos, por lo que podemos conseguir cosechas más sostenibles y sanas para el consumo.

Tipos de bioestimulantes agrícolas

Entre los tipos de bioestimulantes podemos encontrar un gran abánico de posibilidades. No obstante, podríamos destacar tres de ellos. En primer lugar, encontramos los ácidos húmicos. Esta categoría comprende la materia orgánica que se encuentra en una de las capas más superficiales del suelo. En segundo lugar, podemos nombrar los aminoácidos, un tipo de moléculas que proporciona energía a las plantas y contribuye a que superen situaciones de estrés. Por último, destacan los derivados de plantas y algas.

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